martes, 16 de octubre de 2007

"Pasarle a la historia el cepillo a contrapelo" Acerca del Museo Superior de Bellas Artes Palacio Ferreyra

La “media legua de oro” se está gestando en la ciudad. Ahora, la inauguración del misterioso Museo Superior de Bellas Artes Palacio Ferreyra completa una fracción más de esa legua dorada. Falta poco para que podamos verla relucir, y, ante eso, un WARNAZO (del inglés, warning= cuidado. Expresión popularizada por Fabio Posca)!!
Genera mucha impotencia ver como un grupo de comprobados incompetentes burócratas toman la posta para "promover el arte" en Córdoba y lo hacen "florecer" en unos pocos meses. Florecimiento efímero y sin raíces, que durará lo que dura un florecimiento primaveral o menos aún, (si no, podemos preguntarle al espíritu del señor Thays, ¿no?) pero no lo hará cíclicamente, ni en pos de un crecimiento diferencial.
Uno puede rescatar el hecho de que allí se vaya a exponer de modo permanente la colección del Museo Caraffa (más de 400 obras que se hallaban en pésimo estado de conservación), para garantizar al menos su preservación, difusión y conocimiento. Sin embargo, durante años esto podría haberse gestionado y realizado en el mismo Museo Caraffa, como ocurre con experiencias de ciudades como Rosario, pero no, no pasó nada. Era mejor “crear” otro espacio magnífico, más visible, más rutilante, ¡¡más, más, más!!. Este fanatismo por la inauguración de museos nos permite pensar sobre la idea de arte y cultura que subyace a las políticas de Estado hoy, una idea que recuerda a la gestión del Museo del Louvre durante el liderazgo de Napoleón, en la década de 1790; el proyecto de hegemonía cultural francesa continuado por el self made man llamado Napoleón (pero iniciado por el rey Francisco I en 1515) convirtió al Louvre en el principal instrumento de esta empresa hegemónica y totalizadora. La visión del arte allí concebida, lo entendía “como un deliberado intento-medio de elevar (seducir) al pueblo y de imponer respeto ante otras naciones” (Lebovics, 2000: 47). Asumiendo el riesgo de esta comparación forzosa e hiperbólica, creo que ayuda a pensar y reflexionar sobre la compleja relación arte/política que se está jugando hoy con la inauguración de este “palacete para todos“.

Todos estos museos y paseos que constituyen la “golden mile” a la cordobesa, suenan a cascarones vacíos, llenos de nada, escenografías de falsa ciudad europea, como la capilla restaurada del Paseo del Buen Pastor o como tal vez ocurra con este museo superior. Total, con un buen cascarón, alcanza... adentro, después vemos qué carajo metemos. Y eso es lo más indignante, pero a la vez activador…
Se trata de preguntarse por lo que esta pasando en la ciudad en la que vivimos y tratar de tomar una posición estético-política respecto a eso, dispuestos a sostener la lucha por los significados de "la cultura y el arte" de Córdoba. La presencia de este nuevo museo/palacio debe constituirse en el hecho que abre una grieta sobre el orden establecido, desde la cual es posible articular una posición diferente ante el modo de gestionar la cultura desde los poderes públicos. ¿Cultura para qué? Hoy, inmersos en el neoliberalismo reinante, asistimos a la transformación de la cultura en un recurso para el mejoramiento tanto sociopolítico como económico, para la participación progresiva en la conformación de una ciudadanía política y cultural activa (Yudice, 2002); este es un hecho ineludible, ante el cual se debe tomar necesariamente una posición estético-política fundada en la práctica y en el marco de una tensión permanente entre la cultura como objeto de explotación por el capitalismo, y la cultura como recurso para la resistencia, para la negociación, en pos de la incorporación de las voces de otros en las luchas por los significados (Cf. Yudice, 2002). En esta tensión estamos inmersos y desde esta tensión hay que actuar.
Por último, se dice: Un Museo para exhibir “nuestro patrimonio”. "Nuestro patrimonio"... un tema súper complejo de abordar…¿quién lo siente como tal? ¿Forma parte de mi identidad -que esta siempre mutando, nunca acabada? ¿O se trata de una mera retórica oportunista para justificar asignaciones de dinero y favorecer el negocio inmobiliario y el flujo del capital financiero? Entendemos que no, no se trata de una mera retórica, que son espacios que hacen a nuestra conformación como sujetos históricos, inmersos en estructuras sociales y económicas pero con capacidad de agencia y transformación. El tema es cómo nos apropiamos de ese patrimonio, cómo lo leemos, y ahí, creo que es Walter Benjamin quien nos da una clave fundamental, nos pega un cachetazo para despertarnos, para reaccionar y salir de esa apatía espantosa de la que alguien habló en las discusiones virtuales: "Quién quiera haya obtenido la victoria hasta el día de hoy, marcha en el cortejo triunfal que lleva a los dominadores de hoy sobre los vencidos que hoy yacen en el suelo. El botín, como siempre ha sido usual, es arrastrado en el cortejo. Se lo designa como el patrimonio cultural. En el materialista histórico habrá de contar con un observador distanciado. Pues todo lo que el abarque con la vista como patrimonio cultural tiene por doquier una procedencia en la que no puede pensar sin espanto. No solo debe su existencia a los grandes genios que lo han creado, sino también al vasallaje anónimo de sus contemporáneos. No existe un documento de la cultura que no lo sea a la vez de la barbarie. Y como en sí mismo no está libre de barbarie tampoco lo está el proceso de transmisión por el cual es traspasado de unos a otros. El materialista histórico se aleja de ello (...) su tarea es pasarle a la historia el cepillo a contrapelo” (Benjamín, S/F: 52). Será entonces que la acción consiste en levantar el polvo acumulado en la alfombra de la historia, o mejor dicho, levantar el polvo acumulado en la “media legua dorada”.

Lucía


BENJAMIN, Walter. s/f. “Sobre el concepto de historia” en La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia. Santiago de Chile: ACIS-LOM
LEBOVICS, Herman. 2000. LA MISIÓN DE MALRAUX. SALVAR LA CULTURA FRANCESA DE LAS FÁBRICAS DE SUEÑOS. Ed. Eudeba, Buenos Aires

YUDICE, George. 2002. “El recurso de la cultura” en El recurso de la Cultura. Barcelona: Gedisa